El éxito del uso del cemento acrílico en el reempazo articular fue una de las contribuciones de Sir John Charnley en 1958. El polimetilmetacrilato es parte de un grupo de polímeros conocidos com polietilenos, que tienen en común una base de carbono, con diferente longitud en su cadena. Existen generaciones de polimetilmetacrilato yendo desde la primera, en la cual se mezclaba y empaquetaba manualmente el cemento en canal medular y en acetábulo sin rimar, hasta la tercera en la cual se incluye aspirado y presurización del canal femoral, técnicas de mezclado y centrifugado, y modificaciones en implantes. El uso del cemento fue un avance importante en la artroplastia de cadera, sin embargo, conforme avanzó su historia y uso, los fallos de las prótesis fueron atribuidos a la conocida como “enfermedad del cemento”. Tomando en cuenta esto y las complicaciones que su utilización podría provocar se empezó a cuestionar la seguridad y funcionamiento de esta técnica. Sin embargo, los componentes cementados muestran buenos resultados a largo plazo, dejando en evidencia que no existe fundamento para el cese de la utilización del cemento en artroplastias. Asimismo, se observó que los implantes cementados tienen mejores resultados en cuanto a tasa de revisión y fracturas periprotésicas. Esto concluye que el uso del cemento, bajo ciertas indicaciones y técnicas adecuadas, representa una excelente opción para la fijación de implantes utilizados en el reemplazo articular.