En las últimas décadas los avances tecnológicos y la mejora en las estrategias ventilatorias han mejorado la sobrevida de prematuros extremos. Sin embargo, La displasia broncopulmonar (DBP) en recién nacidos prematuros sigue siendo una de las patologías más severas con mayor impacto y estancia en las unidades de cuidado intensivo. Dicha patología se caracteriza principalmente por una dependencia prolongada al oxígeno que genera cambios estructurales en la formación de alveolos y arterias del tejido pulmonar. Se presenta entre el 25 y el 40% de los recién nacidos prematuros menores de 32 semanas; por múltiples factores entre los cuales están involucrados la prematuridad, el desarrollo de distrés respiratorio, bajo peso al nacer, factor genético y el uso de ventilación mecánica. El pilar en su tratamiento está enfocado en mejorar su nutrición, manejo del oxígeno y prevención de las infecciones; incluyendo un equipo multidisciplinar médico que incluye el compromiso firme de su cuidador principal o familiar para que su pronóstico sea más favorable en el desarrollo del infante.