El articulo busca mostrar que la concepcion misma del campo estetico condiciona la relacion entre arte y politica. Para esto explora, en primer lugar, el vinculo encontrado por Walter Benjamin entre l’art pour l’art y la estetizacion de la politica, para despues contrastarlo con la de la y la de la politica, que Jacques Ranciere ubica en el centro de la discusion de lo que el llama la division de lo sensible. El texto senala que una estetica autonoma y autorreferencial conduce a una politica estetizada, mientras que una estetica intrinsecamente politica ilumina el potencial liberador del arte.