Los insectos son los organismos más exitosos sobre la tierra, constituyen más de las tres cuartas partes de la vida conocida en el planeta (Wolff, 2006). En Colombia se han descrito más de 15 000 especies, equivalentes al 10 % de las que en realidad se cree que existen (Global Biodiversity Information Facility [GBIF] (citado en Sistema Integrado de Biodiversidad Colombia [SIB Colombia], 2016)). Su abundancia, diversidad y distribución se atribuyen no solo a su morfología, que ha tenido grandes adaptaciones, sino también, a las relaciones tan estrechas que han establecido con otros organismos. Prácticamente no existe un solo organismo en la tierra, sésil o no, que no posea un insecto como asociado histórico (Wolff, 2006), lo que los ha convertido en importantes agentes polinizadores, controladores biológicos, recicladores de nutrientes, entre otros (Blas y Del Hoyo, 2013)