El artículo muestra los modos como una institución educativa oficial, localizada en una zona rural periférica de Bogotá (Colombia), experimenta y encara las dinámicas que la expansión urbana de la ciudad origina en la escuela y su entorno. La metodología del estudio es de enfoque cualitativo y carácter descriptivo-comprensivo, a partir de ocho visitas de campo, revisión de dos documentos institucionales y 15 entrevistas en profundidad con actores educativos locales. Los resultados muestran las tensiones entre lo “urbano” y lo “rural” como categorías sociales, más que geográficas, y cómo la administración pública de la ciudad las ha profundizado. También dejan ver un claro posicionamiento de la comunidad local por mantener la legitimidad de su territorialidad escolar y consolidar el sentido de identidad y exclusividad de la cultura campesina.