Giuseppina Torregrossa se sirve de su producción narrativa para representar antropológicamente su ciudad natal: Palermo. Marco espacial de siete de sus novelas, la capital siciliana aparece encarnada a través de múltiples protagonistas que exploran su rol social dentro de la isla. Haciendo un paseo cultural por Sicilia, este artículo se centra en el análisis histórico-literario de Palermo ―e incluso de su provincia― a partir de las descripciones etnográficas realizadas por Torregrossa en Il conto delle minne, Il figlio maschio, La miscela segreta di casa Olivares, Cortile Nostalgia, Panza e prisenza, Il basilico di Palazzo Galletti e Il sanguinaccio dell’Immacolata.