El presente artículo explora espacios olvidados de la dignidad humana que emergen a propósito del fenómeno de la pandemia, a partir de los referentes epistemológicos que el nuevo paradigma nos brinda decantando el derrotero que nos permita transitar hacia escenarios de la vida digna desde los valores solidarios fundados en los principios femeninos del cuidado y la preservación de la vida.
 El COVID 19 es uno de los síntomas de una enfermedad global gestada por los errores de occidente como una civilización que nació enferma. El virus es el resultado de una serie de problemas estructurales de un sistema mundial capitalista, patriarcal, dualista, androcéntrico, de un sistema mundial de destrucción que avasalló la vida en aras de un supuesto estado de bienestar y confort cimentado en el consumo desaforado de los recursos naturales y en la invisibilización de la dignidad humana y, por ende, del respeto a otras posibilidades de Ser desde la diversidad y del reconocimiento del otro como legítimo otro. Durante la crisis se hacen visibles las desigualdades y la vulneración de los derechos humanos y el desamparo de las poblaciones menos favorecidas ante el resquebrajado tejido social, desde dónde urge comprender que la vida se entrama en los territorios vinculares para dar paso a alternativas sustentables.