Este estudio analiza las variables psicosociales implicadas en el proceso de trasplante de órganos y plantea las posibles contribuciones de la psicología clínica en su abordaje. Se trata de un estudio descriptivo-transversal con muestra no probabilística intencional de N=64 (51 hombres y 13 mujeres), con edades comprendidas entre 37 y 66 años (Media=58,17; Desviación Típica=6,038). La evaluación se realiza mediante la entrevista clínica, la aplicación de la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria de Zimong y Shaith y del Mini-Examen del Estado Mental de Folstein y colaboradores. Se encuentra que entre el 56-68% de los pacientes tiene conciencia de la necesidad de mantener hábitos saludables. Un 37,5% del grupo de trasplante hepático no cumple abstinencia alcohólica superior a 6 meses. Más de la mitad de los candidatos tienen antecedentes en salud mental y aproximadamente el 20% presenta sintomatología clínica. Entre el 62-81% está motivado para la intervención. La influencia de los factores psicosociales en la evolución y el pronóstico de los trasplantes muestra la necesidad de fomentar la participación del psicólogo clínico en la evaluación y en el desarrollo de intervenciones adecuadas a las necesidades específicas de cada fase, favoreciendo la atención sanitaria integral durante todo el proceso.