Wolfgang Ernst define aquí lo digital por su diferencia frente a lo analógico a nivel conceptual y técnico. La arqueología medial, como método de tal deslinde, rompe con líneas de continuidad propias de la historia conceptual de la técnica y esboza un campo de análisis que lleva como hilo conductor la materialidad técnica del número, antes que la del relato; el escenario de esta historia no es el espacio de la representación, sino un intersticio de reacoplamientos permanentes entre dispositivos materiales o simbólicos que, más que representar el mundo, generan universos de realidad. Entre los hitos de este devenir cuentan la aparición del alfabeto vocálico griego, la binarización de lo discreto, su implementación como cálculo en la lógica booleana y su electrificabilidad. La producción de tiempo discreto aparece como criterio de demarcación frente a lo analógico. La digitalización de lo real se plantea no solo como el problema de la diferencia entre información y materia o energía, sino que toca con la fundamentación de lo maquínico en lo mecánico y con la materialidad de las operaciones respectivas: diferentes concepciones de lo matemático entran en juego. Finalmente, también el campo de la producción estética se confronta con la aparición de técnicas de producción digital, tanto a nivel de la práctica y la reflexión de la experiencia estética, como respecto a la reflexión histórica de una cultura sobre la materialidad de los medios que dan forma a su presente y su pasado estéticos y la discontinuidad entre ellos.
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Art, Technology, and Culture
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FuenteACTIO Journal of Technology in Design Film Arts and Visual Communication