En los últimos años, se ha venido desarrollando en América Latina una
 especie de derecho común de los derechos humanos, lo que entendemos como ius constitutionale commune. En el centro del surgimiento de este régimen se encuentran la
 Comisión Interamericana (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos
 (Corte IDH). En este capítulo exploramos cómo y por qué funciona el constitucionalismo transformador en América Latina, que es promovido por un grupo de personas
 que buscan enfrentar la violencia, la exclusión social y la debilidad institucional a través
 del derecho. Sostenemos que la Corte Interamericana ha desarrollado dos aspectos que
 han contribuido a su consolidación en un difícil contexto. Por un lado, jurídicamente
 la Corte ha mantenido una interpretación evolutiva de los tratados, junto con doctrinas
 de control de convencionalidad y el bloque de constitucionalidad, lo que ha generado
 estándares jurídicos regionales. Por otra parte, ha desarrollado una práctica social, en la
 que interactúa con distintos actores nacionales, regionales e internacionales para avanzar la agenda de los derechos humanos.