El borde urbano en la ciudad de Medellín –centro metropolitano del valle de Aburrá– responde a las características de ocupación, desarrollo y expansión de muchas de las ciudades latinoamericanas en las que se han venido generando procesos suburbanos y periurbanos cada vez más extensos y difusos que, para el caso en estudio, se presentan además como espacios de interfaz con áreas metropolitanas adyacentes. La línea imaginaria que separaba el borde urbano rural y el límite municipal y metropolitano solo existe institucionalmente. Su expresión urbana y paisajística responde mejor a lo que se enuncia y explica en este artículo con el concepto de ‘límites en gradiente’, entendido como la expresión contrastante e inequitativa de la ciudad dual, no solamente por su relación y distancia con el centro, sino por ser contenedores de procesos espaciales que se instalan de manera diferenciada y segregada desde el norte y hacia el sur de la ciudad y que pueden visibilizarse mediante cartografías y otras representaciones de esta transición espacial. Entre estos límites y los proyectos de contención de la urbanización se generan espacios intermedios que surgen como resultado de las tensiones entre estos procesos de metropolización con áreas de interfaz cuyos paisajes se encuentran en transición; algunos de ellos registran riesgo o signos de deterioro y otros están en proceso de consolidación. Todo ello, en conjunto con las áreas del límite, ilustra algunas de las contradicciones e hibridaciones de esta metrópoli dual de Medellín.