Las subjetividades juveniles desafían las formas de institucionalización. Cambiar la mirada para enfocarse en los jóvenes y no en las necesidades de las instituciones no puede demorarse, pues bancar a los jóvenes, hacerles el aguante para estar entre ellos y acompañarlos en sus transiciones subjetivas es algo de primera necesidad para las instituciones que se encuentran actualmente en evidente declive. Para lograr este objetivo, tanto la tesis del declive de las instituciones como la perspectiva de la constitución de la subjetividad proporcionan claves teóricas para crear alternativas a las formas de escuela que todavía se resisten a los procesos de subjetivación de los jóvenes y que se posicionan desde los espacios institucionales establecidos. Así, para comprender a los jóvenes en la escuela se requiere de marcos teóricos menos universales y más situacionales, así como menos estructurales y más fluidos; gracias a esto, podrán plantearse nuevas reglas, más flexibles y contextualizadas, para tratar las subjetividades juveniles, que no sean ya de carácter estructural, inmóviles ni perpetuas.