Ser sostenible tiene que ver con el equilibrio presente y futuro, entre creación de riqueza y el uso de los diferentes recursos (humanos, materiales, naturales y económicos) para crear esa riqueza; sea una empresa, una universidad, una alcaldía, o una nación. Se quiere bienestar, tanto para la organización, como para todos los grupos de interés involucrados con ella (capital humano, clientes, proveedores, inversionistas, competencia, comunidades, gobiernos, ong´s y sociedad en general). Pero la sostenibilidad no es una verdad universal, requiere una reflexión contextual diferente para cada entorno organizacional, que pasa por un cambio cultural. Para que haya sostenibilidad, debe haberla en la estructura social, estableciendo vínculos, comunicación, cohesión y confianza. Implica mirar al otro al mismo nivel creyéndolo capaz de alcanzar los mismos logros. Sin embargo, la visión de sostenibilidad hasta ahora se ha basado en la vulnerabilidad del otro, en la superioridad de quien cuida al vulnerable y sabe lo que éste necesita; muchos proyectos de sostenibilidad se basan en metas a corto plazo y vulnerabilidad de los actores, así que nacen no sostenibles y por ende, fracasan cuando acaba la mentoría. El desarrollo sostenible es holístico y progresivo. Holístico como integración equilibrada entre lo económico, social, ecológico y cultural. Y progresivo, porque los valores se modelan en el tiempo, a través del voluntariado: Equidad, justicia, solidaridad, unidad, requieren tiempo para madurar en el alma humana. En atención a lo anterior se desarrolla este trabajo documental que concluye con una propuesta operativa. Propongo repensar la sostenibilidad organizacional a partir de la ciencia y la innovación, gerenciandola desde la gobernanza. Trabajar la sostenibilidad interna a partir del Desarrollo organizacional (DO); desarrollar la sostenibilidad externa desde la Teoría de los Stakeholders (TS); administrando los procesos con criterios de gobernanza, como el cemento que amalgama todas las partes. El DO que visiona las relaciones entre individuos de la organización, desde la cooperación, la participación, la auto-responsabilidad, con deberes y derechos equivalentes. No desde una visión protectora; la TS como la relación ética, fluida, y responsable entre todos los grupos de interés que rodean a una organización y crean valor juntos en una relación ganar-ganar. Todo esto administrado con criterios de Gobernanza como el estilo de gestión transparente, centrado en el ser humano, donde la participación equitativa de los actores es piedra angular, en un entramado sistémico, en redes, con indicadores de eficacia, eficiencia y calidad, y teniendo como norte una organización y una sociedad sostenible. Utilizando esas dos teorías, operacionalizadas por la gobernanza, podría lograrse un cambio cultural que visione al humano como ser pensante, con capacidad de análisis y de decisión. Con responsabilidad sobre su vida y la de otros; con parte activa en las decisiones de sus organizaciones, sus países y sus vidas, desde la autogestión y el autodesarrollo. De esta manera la sostenibilidad, podría tener futuro, de lo contrario, continuará siendo una entelequia.