Este ensayo se ocupa de abordar en su dimensión artística universal Los ríos profundos de José María Arguedas, desde la deformación psicótica de la realidad que se hace explícita y remite a la constitución psicológica de una etapa infantil de la psique, la del personaje autobiográfico de Ernesto precisamente. Este nexo y esta mirada psicológica o patográfica puede proyectarse incluso y se así se ha hecho sobre la totalidad de la novela y de la obra de Arguedas. Toda la visión dramática de los conflictos étnicos en la obra de Arguedas y toda su visión delirante de una naturaleza mágica, así en los sillares de Ernesto como en la vaca sagrada de Banku y Juanchu de Los escoleros, son el resultado de una mente febril y enferma, y en última instancia puede remitirse a las propia idiosincrasia psicológica y biográfica de su autor.