La base material del control y la manipulación de las conciencias para someterlas a las ideas de las clases dominantes son los monopolios de los grandes medios de comunicación de masas. Con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación se han formado grandes conglomerados transnacionales que abarcan la producción y utilización de los soportes materiales: editoriales, periódicos, radiodifusoras, filmes, emisoras de televisión, vídeos, satélites, medios electrónicos, etc., que dominan también las redes de comercialización y difusión. Esas bases materiales sirven para transmitir los mensajes de politólogos, economistas, filósofos, libretistas de programas de TV, programadores de plays-stations, etc., destinados a anestesiar la capacidad reflexiva y crítica del público receptor. Se complementan con estudios especializados que tienen por objetivo mejorar la penetración del mensaje de la ideología y cultura dominantes.