La ciudadanía, como conjunto de deberes y derechos, por medio de los cuales el individuo se vincula y relaciona con el territorio y la sociedad donde vive, que además se enlaza con principios universales, se ha extendido, en los últimos años al ámbito de las organizaciones, las que se perciben como sujetos sociales, además de sujetos económicos, es decir como ciudadanos corporativos. Este hecho obliga a repensar el destacado rol que tienen las organizaciones en la sociedad y la concordancia que existe entre el hecho de generar riqueza y la responsabilidad y compromiso con la sociedad y el medioambiente.