En la primera mitad del siglo XVII, a través de las políticas de varios arzobispos reformistas, el catolicismo tridentino transformó radicalmente a la Iglesia y su proyecto evangelizador. Un aspecto de esta transformación fue institucional. Así, en este perio- do se destacan el establecimiento de un seminario diocesano; la adop- ción y establecimiento de legislación eclesiástica sofisticada –primero en el sínodo provincial de 1606 y lue- go en el Primer Concilio Provincial de Santafé de 1625–; el crecimiento en número, educación y preparación del clero secular; y la aplicación de mecanismos disciplinarios sistemá- ticos para regular la aplicación y di- rección del proyecto evangelizador, a través de visitas pastorales, exá- menes y directrices que buscan la homogeneidad, normatividad y uni- formidad del gobierno eclesiástico.