Con el descubrimiento de América se abrían nuevos horizontes no solo por lo que suponía el descubrimiento de nuevas tierras, sino por la necesidad de evangelizar a sus habitantes. Nuevamente esta misión correría a cargo de la Iglesia, principalmente de religiosos y frailes que se preocuparon de la conversión de los indígenas al cristianismo. Y aunque su labor fue evangelizadora, tampoco desatendieron los aspectos éticos de la conquista y colonización, pues en poco tiempo se convertirían en conciencia crítica para los encomenderos y conquistadores.