La política exterior rusa históricamente se ha caracterizado por su in- tensión expansionista ya desde Iván el Terrible. La expansión que le sucedió fue tal que el país sobrepasó las capacidades de atender sus problemas internos; de igual forma excedió sus propias expectativas en materia de su política ante el resto del mundo. Posterior a ello, la Unión Soviética fue la última y máxima expresión de ese carácter im- perial permanente; entonces nuevamente quedó demostrado que sus ambiciones sobrepasaron sus capacidades. Los acontecimientos globa- les de la segunda década del siglo XXI han traído consigo la intensión rusa de expandir su influencia lejos de su territorio.