Nuestra sociedad actual, como en la Edad Media occidental, está migrando hacia otro tipo de organización, quizá hacia un nuevo Renacimiento; y las universidades de carácter humanista, omo otrora los castillos monacales, las escuelas catedralicias y los estudios generales, son los responsables de la emergencia y la lectura de ese tipo de organización. En el Medioevo, la Iglesia y el rey se configuraban en los repositorios de la cultura y el poder hegemónico (Eco), en los cuales las personas consignaban o afincaban sus esperanzas y maneras de operar sus vidas, situación que se fue resquebrajando por la atomización del poder y la representación en los feudos y los burgos, lo que terminó convirtiéndose en un laboratorio para la aparición del Renacimiento con todas sus posibilidades.