Llegados a esta instancia, ya nos habremos hecho una imagen —como los jardineros que trabajan en el parque, no evaluamos si es correcta o incorrecta, solo suponemos que hay una imagen— en el cerebro-conciencia de lo que nos propusimos decir en el presente libro: cuando prescribimos la realidad, lo hacemos desde unos presupuestos arquetípicos que se consolidan a partir de una serie de procesos electrobiopsicosociales en nuestra simulación interna de la realidad o conciencia. Además, tanto prescripción como presupuestos son expresados y aprendidos por medio de secuencias organizadas temporalmente, que remiten a significados comunes de los acontecimientos humanos, lo cual hemos denominado como narrativas.