Una hipótesis bastante sencilla y hasta cierto punto simplista consiste en relacionar mecánicamente y trasponer de modo causal el contexto de violencia de la casa y la familia con el de la escuela y luego el del trabajo (Espósito, 2006). Desde esta perspectiva, resulta relativamente fácil, hasta cierto punto, sacar conclusiones redundantes y obvias de la violencia y su relación entre los ambientes familiares, laborales, escolares y educativos (Espósito, 2006). Una tarea mucho más complicada es develar el tejido psicológico que entrelaza profundamente los entornos familiares y de crianza con las conductas de violencia en la escuela y de acoso laboral en las instituciones.