De entrada se puede afirmar de modo bastante general que la psicología clínica y la psicoterapia representan prácticas orientadas a promover, preservar y restablecer el bienestar. Uno de los desafíos que enfrenta una propuesta planteada en el encuadre de lo sistémico, lo ecológico y lo complejo, es precisamente dar cuenta de la tesitura de las prácticas que efectivamente promueven desde las interacciones, los contextos y las contingencias el bienestar de los sistemas humanos