A pesar de la importancia creciente de la calidad, y del incremento de trabajos que intentan difundir el significado de la gestión de la calidad, no se ha producido una definición clara y ampliamente aceptada del concepto. No existe en la literatura una definición universal, parsimoniosa y comúnmente aceptada de calidad; por el contrario, existen numerosas dificultades, tanto conceptuales como prácticas, que lo hacen aún un concepto escurridizo y difícil de definir. (Deming, 1989; Juran, 1990; Summers, 2006).