El presente artículo surge del hechizo de la combinación entre el café y el séptimo arte, se intenta aquí cavilar sobre las diferentes representaciones, significados y sentidos que surgen tras observar a la misteriosa bebida oscura proyectada en la gran pantalla. Para poder aspirar el profundo aroma del café se revisa con detenimiento un largometraje mítico de Jim Jarmusch, un de corto de David Lynch y se inicia con un “top ten” de escenas del cine que no serían lo mismo sin el café, como bebida y espacio de interacción social, elaborados por prestigiosos cineastas de la escena norteamericana.