En 1653, la hacienda de Baza continuaba en poder del mayorazgo de la familia Suárez de Figueroa. Así lo constata el testamento de don Gonzalo, un sobrino de don Miguel y nieto del fundador de la ciudad de Tunja (Testamento de Miguel Suárez de Figueroa, 1637, legajo 125, ff. 82-88). En él, se afirma que el testador no solo fue el albacea y único heredero de su tío Miguel Suárez, sino que también durante su administración manejó muy bien sus haciendas sin haber vendido ninguna ni haber dejado de pagar deudas. En el caso de la hacienda de Baza, se especifica que: