Hay una escena de mi vida que tengo muy presente en mi memoria. Recuerdo que unos días antes de graduarme de licenciado había estado fantaseando con el hecho de ser profesor, pensaba en cómo sería mi primera clase, qué tipo de estudiantes tendría, qué habría de enseñar y cosas por el estilo. Hasta ese momento me sentía un estudiante más, quizá me comportaba como tal, veía las cosas como tal. Una vez en el auditorio, con toda la indumentaria respectiva para la ceremonia de grado, aún sentía que era estudiante, que todo sería de la misma manera siempre.