En el capítulo 1, se llegó a la conclusión de que, a partir del desarrollo científico de algún tipo de arma, se podían alcanzar dimensiones para llevar la práctica de la guerra. La misma dinámica se presenta en el caso del ciberespacio y la tecnología que permite ejercer la ciberguerra. Tras recordar que se definió el ciberespacio como una dimensión artificial, no ocurre como en las otras formas de guerra donde solo era necesario esperar el armamento para luchar en la tierra, mar o aire, o desplegando dispositivos en el espacio; para el tema de interés, el origen científico y tecnológico tanto del ciberespacio como de la ciberguerra es el mismo.