La vocación primordial de la Orden establecida por santo Domingo de Guzmán fue, además de las actividades propias del mundo clerical, la de predicar el evangelio a quienes lo ignoraban o lo interpretaban equívocamente propiciando la herejía. El estudio de las Sagradas Escrituras y la predicación doctrinal fueron los medios de los que se valió la Orden para lograr el convencimiento y la conversión de los herejes, de los incrédulos y de los ignorantes. D