y relaciones inter-étnicas, sobre la religión Umbanda, el movimiento new age, la religiosidad popular y el culto a Gardel y el tango bailado.Aquí se baila el tango… está compuesto por seis capítulos.Si bien el primero se basa completamente en una investigación de archivo, el resto del libro fue construido gracias a sus observaciones, notas de diario de campo, conversaciones e inclusive foros en Internet y páginas de Facebook.La inmersión hecha por Carozzi al mundo del tango milonguero le permitió elaborar descripciones y conjeturas muy ricas respecto a cómo son las relaciones sociales que se establecen al interior de esta práctica, develando, desde mi perspectiva, cómo se hace el género dentro del tango, entendiendo hacer el género como aquellas prácticas que llevan a esencializar cómo socialmente se ha establecido que debe ser una persona dependiendo su sexo (Marisa BELAUSTEGUIGOITIA, 2011).En el primer capítulo, "La ruta del tango.Lecturas móviles", Carozzi expone la movilidad de las interpretaciones hechas respecto al tango a través del tiempo.Hacia 1900, se le consideraba como un baile popular, criollo, asociado con la raza negra.A inicios de 1910, se le empieza a describir como un "ritmo canallescamente sensual" (CAROZZI, 2015, p. 49); se destaca que se le sitúa en el prostíbulo, se enfatizan las pasiones exacerbadas y el erotismo, e inicia a construirse la idea de la dominación del hombre y la sumisión de la mujer, presente en remembranzas como "los guapos del hampa que asestan cuchilladas a las mujeres que los desdeñan" (CAROZZI, 2015, p.