Una vez de nidas las fronteras entre lo que es público y lo privado, la arquitectura reclama una armoniosa relación entre esos dos ámbitos, que ha de ser consecuente con la intencionalidad espacial; por tanto se hace necesario recurrir a algunas operaciones proyectuales que parecen tener el objetivo de preservar los sucesos cotidianos de la casa a la exposición de lo público. Accesos, ventanas, muros calados y balcones que paulatinamente van perdiendo contacto con el mundo exterior son el re ejo de la rme intención de resguardar la intimidad de la familia.