El presente texto se presenta como una narración autobiográfica de una profesora de educación física que visita una exposición de arte abstracto en el Instituto de arte moderno de Valencia. La visita le permite iniciar un juego donde explora las posibilidades que ofrece hoy el arte abstracto sobre sus prácticas de educación física. El artículo pretende discernir sobre si el arte puede incorporarse en nuestras prácticas profesionales para concebir la posibilidad de crear una educación física alejada de los discursos de rendimiento. En este sentido, las actividades que la profesora realiza son el eje vertebrador del texto, el cual se combina con discursos sobre el arte y la educación física. Se tratan de actividades que parten del arte contemporáneo para concebir otra educación física más creativa, reflexiva y crítica que nos permite establecer conexiones entre marcos conceptuales que aparentemente se distancian.