En el marco del proceso global de flexibilización de las fronteras de los Estados nación, la literatura de la escritora argentina María Sonia Cristoff explora las relaciones entre la narración y el movimiento. En la antología Acento extranjero (2000) y la crónica Falsa calma (2004), se ocupa de la Patagonia argentina para ensayar una aproximación al espacio que destaque su politicidad como escenario de disputas por su uso colectivo y promueva la discusión con otros textos y voces. Más allá de los mitos fundantes de la identidad nacional, la Patagonia se configura a partir de una trama densa de recorridos, prácticas, modos de vida y discursos.