Dicho artículo se realizó a partir de una propuesta etnográfica ejecutada en el barrio Arborizadora Alta, con el fin de reconocer y reflexionar en torno a las dinámicas que se dan socialmente dentro del contexto del juego del microfútbol. La investigación sugiere que al institucionalizarse el microfútbol, es decir, hacerlo un deporte, el mismo llega a generar más problemas de convivencia que soluciones, ya que el mismo aumenta la violencia por múltiples factores tanto interna como externamente; sin embargo también sugiere que al no institucionalizarse y permitirse que el juego se desarrolle en ámbitos más informales, el mismo tienda menos a la violencia y más a la otredad.