sector social en una animalidad irracional que justifica un tutelaje permanente; el segundo, en la valoración de ciertos animales como actores y agentes del desarrollo, mientras otros son condenados a su extinción.Se explora esta valoración antagónica humano-animal desde un corpus documental formado por estudios científicos, datos censales y legislaciones, tomando como inicio la incorporación estatal de la Patagonia a fines del siglo XIX hasta el presente.