China e India se han conformado como dos Estados protagonistas para el desarrollo económico y financiero internacional, con la apertura de mercados y la inmersión en una economía separada de su proceso político.
 La configuración del actual escenario internacional ha conllevado a que nuevos países adquieran un protagonismo que los identifique como actores en las decisiones y disposiciones que las denominadas potenciales mundiales quieren efectuar unilateralmente y sin fundamentación estructural alguna.
 China e India en este contexto han evidenciado una caracterización de las llamadas naciones emergentes que con nuevas competencias y atribuciones desean competir por el liderazgo en la geopolítica y geoestrategia internacional.
 A través de la formulación de una problemática y una hipótesis y fundamentado en el método de investigación cartesiano, con argumentos a favor y en contra que pongan en tela de juicio la evidencia empírica del problema, el presente artículo intenta dar respuesta a la cuestión de si China e India a través del bloque BRICS desean competir por un nuevo y reestructurado liderazgo mundial.