Asociada históricamente a momentos de cambio, la cohesión social se enfrenta en la actualidad a los fundamentos de un injusto orden internacional. En correspondencia con el debate científico, esta encuentra en el trabajo una tradicional fuente de explicación. Sin embargo, construir sociedades cohesionadas se convierte en un tema polémico cuando intentamos homogeneizar tejidos sociales que por definición son heterogéneos. La ambigüedad que distingue su definición se presenta en tanto requisito de su propia existencia, aunque al menos queda claro que inclusión social y voluntad del hombre son indispensables. Con ello, el logro de una participación democrática resulta una tarea vital para el involucramiento de los actores sociales en procesos de toma de decisiones. Es así que este artículo se propone dilucidar las articulaciones entre cohesión social y participación, teniendo en cuenta el proceso de actualización a que asiste el modelo económico social cubano en la construcción de un socialismo próspero y sustentable. Reconstruir la trama de significados contenida en dicho caso denota una serie de interrogantes en el intento por comprender la realidad de sociedades tan complejas como las nuestras