Entre las problemáticas que la investigación contemporánea ha tenido que tratar a la hora de analizar la recuperación del escepticismo en el Renacimiento, no solo se encuentra la cuestión de las fuentes que nutrieron esta vena, sino también el tipo de escepticismo que estas fuentes transmitieron. En estas páginas nos proponemos revisar la cuestión de las fuentes que influyeron en la redacción de una de las obras fundamentales del escepticismo renacentista, el Que nada se sabe del tudense Francisco Sánchez.