En julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante su 64ª sesión, editó la Resolución n. 292 (en lo sucesivo, Resolución n. 64/292), que reconoció el derecho al agua potable limpia y segura y al saneamiento adecuado como derechos humanos esenciales para el pleno disfrute de la vida y de todos los demás derechos humanos. Entre los considerandos, la resolución recuerda, además de diversas resoluciones y convenciones internacionales, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), que en el 2018 cumplió 70 años de vigencia.