El rápido proceso de cambio y circulación del conocimiento incluyendo las exigencias crecientes de la sociedad en relación con la calidad en los servicios y la expansión de programas de pregrado, trae consecuencias inmediatas para el área de la educación, entre estas, la necesidad de permanente formación de los profesionales. Esa necesidad es un desafío vigente de las instituciones educativas.