Chungara Revista de Antropología Chilena La Arqueología está en directa relación con la sociedad (Funari 2005).La Arqueología moderna ha surgido en el contexto del Estado Nación y del imperialismo, ciencia ilustrada, positivista, empírica, militarista, masculina, colonialista, y elitista.Los movimientos sociales han siempre luchado por diferentes intereses, ideas y derechos, como los obreros, las mujeres, los abolicionistas, emancipadores (de judíos y de otras minorías), socialistas, comunistas, anarquistas, entre otros.La Arqueología tarda en reaccionar a los retos sociales e ideológicos, pero ya a principios del siglo XX cuestiones sociales aparecen en la disciplina, como atestigua de manera notable la obra de Vere Gordon Childe (1923, 1936;Irving 2009), la más exitosa también en popularidad.En cierto sentido, era ya Arqueología Pública avant la lettre.En América Latina, la Arqueología Social Latinoamericana, a partir de los años 1960, retomaba algunas cuestiones sociales, en particular en relación a la población indígena, una novedad importante por todos los aspectos, en especial por valorizar la diversidad cultural.La Arqueología se ha mantenido con todo, en la mayor parte, distante de temas sociales y buscaba, con frecuencia, el estatus de ciencia empírica objetiva, hard science.La fundación del Congreso Mundial de Arqueología, en 1986, en reacción a la posición apolítica de la UISPP (Union Internationale des Sciences Préhistoriques et Protohistoriques), ha marcado una inflexión importante, con la introducción de los indígenas, de los arqueólogos periféricos (de África, América Latina y Asia), de los no arqueólogos, de los no profesionales, con la mezcla de más y menos titulados, en desafío a las jerarquías, con la presencia de mayorías (como mujeres) y minorías (religiosas, étnicas, de género), entre otras características novedosas y resultantes de los movimientos sociales (Funari 2009).El contexto de la Guerra Fría (1947-1989) fue seguido de un mundo multipolar, con fenómenos