La educación en valores para la paz, es una semilla urgente de cosechar entre la familia y la escuela. El nuevo Acuerdo de Paz constituye una nueva Agenda nacional en la que todos somos corresponsables: un nuevo Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Ser constructor de la paz estable y duradera, significa apuntar a una educación de presente y de futuro. La guerra en la que nos destruimos la hacemos los unos contra los otros, la paz en la que nos reconstruimos la hacemos los unos con los otros. Al derecho fundamental a la educación se corres- ponde otro derecho igualmente fundamental: “la paz ha venido siendo calificada univer- salmente como un derecho humano superior, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y del ciudadano” (Acuerdo Final, 2016, p. 2). Todos los seres humanos tenemos derecho a ser educados para la paz. Muchas veces las guerras y los conflictos armados no consiguen alcanzar una o dos generaciones; la paz debe alcanzar todas las generaciones; las presentes y las futuras, para romper la recirculación de la violencia. Todos tenemos “derecho a una vida libre de violencia”2. Para ello Familia y Escuela deben trabajar en simbiosis como los primeros maestros y constructores de paz.
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Education for Peace and Conflict Resolution
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FuentePoiésis: Revista Electrónica de Psicología Social