<p>El tamaño reducido de los núcleos rurales y su estrecha vinculación con el paisaje, la homogeneidad constructiva de su arquitectura, la tradición resiliente que custodian celosamente sus habitantes, y demás peculiaridades acentuadas en los entornos protegidos, sugieren la necesidad de plantear un debate específico a la hora de intervenir para colmatar vacíos sobrevenidos. El presente artículo pretende navegar en este mar a partir de la experiencia de intervención en el núcleo histórico de Albarracín (Teruel, España). En primer lugar, abordando la pertinencia o inoportunidad de reconstruir solares con escasos vestigios de su pasado. Y en segundo lugar, reflexionando sobre la manera de resarcir este vacío, entre la necesidad de integración para evitar distorsiones y, la voluntad de diferenciarse para evitar falsos históricos.</p>