El artículo hace una revisión de la perspectiva cosmopolita que reflexiona sobre el nacionalismo y el derecho a la autodeterminación de los pueblos en el siglo XXI. El argumento central propone que los reclamos soberanistas no desaparecerán, pero la comunidad internacional busca generar condiciones para que este fenómeno se realice mediante mecanismos democráticos y defendiendo los derechos humanos. Por lo tanto, si un nuevo pueblo apela a su independencia, deberá hacerlo bajo el marco del ideal humano céntrico y cosmopolita.