El término disociación ha pasado de constituir una entidad nosológica a ser relegado a un síntoma, apareciendo disgregado en las diferentes clasificaciones internacionales actuales, lo que lo lleva a ser un concepto teórico, confuso y generador de controversia. El diagnóstico por exclusión que esto implica, hace que sea un trastorno infradiagnosticado en la práctica clínica, lo que trae consigo la escasez de publicaciones, especialmente en población infanto-juvenil. Se debe entender cómo la respuesta a un fenómeno postraumático expresándose clínicamente dependiendo de la propia resiliencia del sujeto. Se exponen dos casos clínicos contrapuestos (disociación mente-mente vs mentecuerpo) que han necesitado ingreso hospitalario. Se precisarían más publicaciones sobre esta patología, para ofrecer a los clínicos un enfoque amplio que facilite el diagnóstico de la disociación como entidad mórbida y no únicamente como diagnóstico de exclusión, así como su tratamiento y pronóstico.