La memoria de las víctimas de acontecimientos violentos del pasado es, por distintas razones, fuente persistente de controversias. Más allá de las estrictamente académicas en torno a la incorporación (o no) de la memoria en la historia, se hallan -integradas en las académicas- las polémicas de alcance político, social y ético ligadas a los efectos que la memoria tiene en la historia: una disciplina ampliamente utilizada como instrumento para construir cohesiones en torno al poder establecido. La memoria es, conforme a ello, objeto de polémica por sus consecuencias en la deconstrucción de relatos hegemónicos del pasado. No en vano, la memoria de esas víctimas constituye una reivindicación social para una parte de la ciudadanía que reclama justicia, reparación y verdad en relación a hechos omitidos o tergiversados por las narrativas hegemónicas. Y no en vano, la eclosión internacional de movimientos memorialistas desde fines del siglo XX se inscribe en el proceso de empoderamiento político de la ciudadanía ante el desarrollo de democracias incompletas. La plataforma Historia a Debate no ha sido ajena ni a las controversias historiográficas al respecto, ni a las reclamaciones de los movimientos memorialistas. En este artículo se ponen de relieve y exploran sus aportaciones epistemológicas a esas polémicas. Y ello, destacando dos grandes propuestas que también son reivindicaciones: la incorporación de los testimonios de las víctimas en la búsqueda de la verdad histórica y el compromiso del historiador con la defensa de los derechos humanos.