El texto expone cómo la chola paceña, por medio de la fiesta popular del Gran Poder, logró revertir los estereotipos negativos que se urdieron acerca de ella. Especialmente, desde principios del siglo XX, cuando se desarrolló todo un discurso destinado a rezagar a su grupo social. Larson (2001), lo llamo el discurso del antimestizaje. Para revertir tales estereotipos, se usó el prestigio de la fraternidad y se mostró su potencial económico, mediante ello se ha reivindicado su lugar en la sociedad. Pero, sobre todo, impuso su vestimenta, su marcador étnico más visible, ante una sociedad que discrimina y racializa.