Tomando como base las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 82% de las amputaciones de miembro inferior están relacionadas con enfermedades vasculares. Además, solo una de cada 10 personas que sufrió alguna amputación logra rehabilitarse, y solo el 30% tiene un buen funcionamiento del miembro protésico. Una de las consecuencias del mal desempeño son, que las prótesis no se ajustan completamente a la persona y no cumplen los requisitos ergonómicos. Además, no se adaptan a las necesidades físicas. Ocasionando, que el ciclo de marcha con una prótesis inadecuada sea doloroso y anormal.