En los últimos años se ha venido empleando en Cuba desde las instituciones representativas del control social formal, el término indisciplinas sociales para dar cuenta de comportamientos socialmente reprochables. El debate sobre esta problemática queda en los estrechos marcos del instrumentalismo y las posturas correctoras del comportamiento desviante. Los vacíos relativos a la normatividad social dan al traste con enfoques reactivo represores, que no parten del análisis del ordenamiento de la sociedad, de sus formas diferenciadas de organización; sino de una visión que redunda en la creación de estereotipos y la estigmatización de determinadas conductas y grupos. De ahí la necesidad de que las Ciencias Sociales aporten un marco conceptual para el análisis crítico del tema.