Los nuevos retos y cambios a los cuales se enfrenta la sociedad actual con estructuras sociales diversas, y la influencia de la ideologia tecnico empresarial en las politicas educativas, aumenta la complejidad de la organizacion de los centros en relacion con la distribucion de tareas y definicion de funciones. En consecuencia, la escuela no puede simular a una empresa, debido a la complejidad de la tarea educativa y a los multiples requerimientos formativos a los cuales esta responde. Todo esto obliga a los actores del quehacer educativo a realizar una division racional del trabajo en los centros, para especificar cada una de las funciones que todos sus miembros tienen que cumplir, en un intento de dar respuestas a las exigencias internas y externas. Esto tambien conlleva adecuar el perfil directivo a este enfoque racional. Sin embargo, esa division del trabajo necesita ser contraria a un orden vertical y jerarquico de sus actores (relacion jefe-subordinados) aun presente en las instituciones educativas de Ecuador, para dar paso a una direccion sentada en el liderazgo (pedagogico, transformacional y distribuido). Esto quiere decir que el objetivo de quien ejerce la direccion de un centro educativo no deberia ser el control, sino mas bien guiar y dirigir un equipo de trabajo que asuma los retos que emergen a causa de los cambios vertiginosos a los que se enfrentan los centros en el dia a dia. Por ello, la funcion directiva efectiva es el motor que impulsa la construccion social y cultural de la escuela en aras de una transformacion educativa que responda a las necesidades pedagogicas reales de la poblacion estudiantil.